Pues sí. La foto no es de Madeleine. Pero podía, ¿no? Vas por ahí de turista, te enteres de que hay otros que la vieron por ahí, que digan que había un moro en el hotel, que veas a una familia de moros andando tranquilamente por la carretera con una niña rubia a cuestas (tan tranquila ella) y como no es normal que los moros tengan hijos rubios, y "si no es Madeleine es su gemela", pues 2+2... O sea que tiene que ser Madeleine y sin pensárselo dos veces haces la buena acción del día mandando la foto a la policía.
Luego miles de periodistas-buitres invaden el poblacho aquel y asaltan la vida de esa gente que, alucinada, tiene que demostrar lo obvio: en África también hay niños rubios. ¿Cómo, no son todos negros y/o moros? Pues resulta que no. Pero ya hay montado el negocio y la bandada de periodistas-buitres llegan arrasando todo para proporcionar la dosis diaria de basura (perdón, información) con la que mantenernos un poquito más agilipollados.
Pasan un par de días. La pista se evapora, se vuelve a lo que está cada vez más claro (está muerta y posiblemente la respuesta esté en su entorno más cercano) y los periodistas-buitres a buscar otra carroña sobre la que abalanzarse.
Teniendo en cuenta la audiencia que tienen estas noticias, no sé de qué nos quejamos. Tenemos la "información" que nos merecemos. Y así nos va, que tan pronto elevamos a los altares como hundimos en el infierno, y sin pedir disculpas.
El tiempo y el sistema judicial portugués tienen la última palabra. ¿Por qué tenemos tanta prisa?
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