Pues sí. Hoy en día es mejor tener la boca calladita cuando hay grabadoras por ahí delante, que luego todo se publica y uno queda en ridículo.
Bueno, nuestros queridos gobernantes tienen de todo menos sentido del ridículo. Recopilo lo que veo por ahí:
Rajoy declaraba en El País el 16 de noviembre pasado (justito antes de las elecciones): "Yo no voy a subir los impuestos" (Es verdad, lo ha hecho su ministro de economía o el de hacienda, o a final se va a llevar la culpa el de interior).
Pero ya le venía de antes este rojerío a Rajoy, porque en 2009 recoge el ABC: "Subir los impuestos sería la puntilla para las familias y un error estratosférico (como se nota la influencia de su primo...) que crearía más paro y recesión".
Lo mismito que dice ahora Rubalcaba, pero en el 2009 se trataba de desgastar al gobierno.
Sáenz Santamaría (la actual "hombre fuerte" del gobierno) soltaba en junio de 2011: "Es vergonzoso que el gobierno plantee subir los impuestos". Si yo te contara lo que de verdad es vergonzoso...
Montoro en agosto de 2011: "Hay que bajar los impuestos, hacerlos más eficientes y así recaudar más". ¿Cuándo perdió la memoria? Porque no será una muestra más de hipocresía, ¿verdad?
Cospedal en septiembre de 2011: España nunca ha salido de una crisis, nunca, nunca, nunca (anda, tres veces como en la biblia) subiendo impuestos". Lo que va a ser cierto es que España, nunca va a tener una derecha normal.
También presumía Rajoy, en agosto de 2010 de tener un plan para cuando fuera presidente: bajar de forma importante los impuestos al ahorro, precisamente porque esa es la única manera de fomentarlo. Según las medidas de la parejita, los impuestos al ahorro se subirán un mínimo del 2%.
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