Mi padre es un anciano de más de 80 años, que por su trabajo está casi sordo. Sólo usa el teléfono para contestar mis llamadas periódicas para saber de su salud. Y poco más. A lo mejor menos de diez llamadas realizadas al año. El caso es que hace unos años, debido a unos vendedores liantes , consiguieron convencerle de que apuntándose a otras compañías conseguiría ahorrar en su factura de teléfono. La verdad es que la culpa fue de él, por ser tacaño. ¿Qué ahorro vas a tener si no llamas?, le dije. En resumen, que además de pagar la línea a Telefónica, pagaba a otras 2 compañías por realizar llamadas. Como buen cabezón, tardó dos años en darse cuenta del timo. Y el verano del 2007 decidió darse de baja de esas 2 compañías. Con una no tuvo ningún problema. Pero con ONO no. Se dio de baja por teléfono y por fax, y, según mi consejo, solicitó en su banco que no aceptasen más facturas de ONO correspondientes a períodos posteriores a la formalización de esa baja. ¡Cuánta razón tenía con l...
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