Dice el clásico que la venganza es un plato que se sirve frío . Pero parece que algunos no quieren esperar y la sirven bien calentita. Que Wikileaks pisaba unos cuantos callos era algo sabido. Y resulta que pisó uno, el del Tío Sam, que ya no hizo tanta gracia. Cuando se desvelaban las miserias de los demás , todos le reíamos las gracias y nombrábamos a Assange como el paladín de la libertad de expresión. Pero dejar a los USA con el culo al aire...ya es otra cosa. Y los mismos que antes se llenaban la boca de elogios, ahora bailan al son del emperador . Porque el emperador está enfadado y a decidido acabar con el mensajero . Primero se fue directamente a por el jefe, acusándolo de abusos sexuales (ay, lo del sexo siempre es una buena excusa) para desprestigiar al líder. Como parece que las cosas no van tan rápido como se esperaba, el tribunal acusador está en un país y el acusado en otro, se avanzó en una segunda línea: asfixiar económicamente a la propia Wikilea...
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