Dicen por ahí que el nombramiento de Torres-Dulce como fiscal general del Estado fue recibido con alegría en los medios jurídicos porque se le consideraba un profesional. Debe ser el mismo sentimiento que despertaba antes el de educación, que se ha desmarcado con un talante bastante más de derechas del que le asignaban. O el tapado Galladón, que cada día asoma más la patita ultra. El caso es que el fiscal ha metido la pata lo suficientemente como para que quede marcado y se tengan dudas de su profesionalidad. ¿Por qué le dio por hacerle caso a la prensa fascista y a los conspiranoicos descerebrados con la tontería esa de los restos del tren del 11-M? Una "información" de un medio que no tiene ningún reparo en falsificar y mentir, no debería ser motivo para que ordenase a la fiscalía de Madrid volver a remover lo que ya 14 jueces dijeron que ya estaba perfectamente investigado. ¿Recibió órdenes del gobierno, que así paga la deuda de hacerle el trabajo s...
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