Leo por ahí que la Agencia Tributaria considera que el 74% del fraude fiscal es originado por las grandes fortunas y las grandes empresas. Y que el fraude originado por autónomos y profesionales liberales es del 8% (supongo que el resto será debido a los asalariados).
Hay quien considera que Emilio Botín tiene mucha influencia en España. En cambio en el New York Times deben tenerle menos miedo porque le dedican una serie de artículos en los que se destaca que su nombre aparecía en la lista de clientes del banco suizo HSBC con unos 2000M€, que evidentemente no tributan al fisco español. Esa lista (donde aparecía casi 600 nombres) había sido revelada por un ex-empleado de ese banco como venganza por haber sido despedido.
Lo de la influencia sería porque al muchacho nadie le dice nada en los medios de comunicación masivos.
Y lo que parece claro es que el nuevo gobierno, con su política de recortes, tampoco parece que vaya a hacer nada por recuperar esa enorme cantidad de dinero defraudada por los de siempre.
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