Los efectos secundarios de la política, claro.
Con mi habitual retraso pero tengo anotado que allá por finales de febrero se votó una proposición parlamentaria originalmente del partido ese de la rencorosa Díaz.
Haciendo gala de su ideología "horizontal" tocaba comportarse como los de extrema derecha, quitándole protagonismo hasta al propio PP.
¿El objetivo de la proposición? Conseguir que la Cámara votase a favor de ilegalizar a Amaiur y Bildu.
¿Resultado de la votación? PP y PSOE (además de otros) transformaron la propuesta en justo lo contrario y votaron a favor.
Por primera vez en mucho tiempo, PP y PSOE votan lo mismo respecto al asunto de los partidos abertzales.
Lo curioso es que el facherío del PP siempre estuvo, mientras que estaba en la oposición y para desgastar al gobierno del PSOE, a favor de agitar el fantoche del terrorismo y siempre hablaba de ilegalizar a estos partidos (y, ya puestos, casi a todos los demás).
Ahora que están en el gobierno y toca apuntarse a la lista de los que acabaron con ETA, pierden el culo para poder hacer la política de acercamientos (¿y de amnistías como con Aznar?) y ponerse las medallas.
Lo de los efectos secundarios no iba por esto. Sino porque la contra-propuesta fue o que votaron todos los grupos parlamentarios excepto UPyD y... Amaiur.
¿Es buena cosa hacer un partido y una acción política centradas en una persona rencorosa, que da bandazos desde el centro a la extrema derecha, sólo por ser la salsa de todos los platos?
¿Veremos a Rosa Díaz de tertuliana del "TDT party", junto a sus parece que aliados naturales del PP?
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