En una rueda de prensa dijo, según se le cita:
La presidenta de la Comunidad ha afirmado que, para ella, "sindicalista" no es ningún insulto.
"Pero si ha podido ofender lo que he dicho, a mí no me duelen prendas de pedir disculpas", ha dicho Esperanza Aguirre, que no obstante, lo ha hecho inmediatamente después de terminar su comparecencia pública.
Como ven, esta muchacha ya no es que sea demasiado humana, es que se sale de la escala.
O sea, que de "sindicalista retrógrado piquetero" sólo se queda con que sindicalista no es un insulto. Vaya, por tanto, lo de retrógrado piquetero entonces sí que lo es.
O a lo mejor piensa que los demás somos subnormales y claro, como dice que lo de sindicalista no es un insulto, lo otro tampoco. Siendo ella quien es, de las tres palabras, la que de verdad Esperanza Aguirre considera un insulto, aunque no se atreva a decirlo muy alto (pero seguro que con sus amiguitos sí) es lo de sindicalista.
Porque ella retrógrada (perdón, "liberal") es un rato largo. Y lo de piquetero, o sea ir en manada para imponer sus ideas a los demás (que es lo que hacen los piquetes, comportarse como grupitos fachas) también sabe otro rato largo.
O será que como piquetero rima con Zapatero está dando ideas para los rebuznos de la próxima manifestación de la derecha. Habrá que estar atentos.
Imagínense la situación. Alguien, pongamos por caso del estilo de Alfonso Guerra en sus buenos tiempos, se refiere a ella como "madrileña fascista y meapilas". Y claro, aparte de la bronca que armarían los del PP y la caverna mediática, el mismo dijera al día siguiente, "oiga, que yo no he dicho lo de madrileña como insulto, ¿eh?"
Lo dicho, Esperanza Aguirre no sólo es demasiado humana, es una derechista clasista maleducada (valga la redundancia), o en fino, "tonta de los cojones" (ya que ella "sí es cojonuda").
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