Porque tener razón respecto al gobierno es que las cosas van mal.
Decíamos que con la mayoría absoluta asomaría la patita (además de devolver algunos favores por los servicios prestados). Y ya en 2009 escribíamos aquí sobre las ideas económicas que se impondrían con un gobierno de derechas.
El problema es que esta muchachada no tiene ideas más allá de los tópicos ultra-liberales, que hasta el FMI empieza a poner en solfa. O, en su defecto, lo que diga Alemania.
Y no sólo mintieron sobre la economía. También mintieron sobre educación, sanidad, empleo.
Y sobre terrorismo. Desde siempre quedó claro su uso electoralista de esa lacra y de sus víctimas para atacar cuando estaban en la oposición. Porque cuando gobernaron con Aznar también perdieron el culo (Movimiento vasco de liberación nacional, dijo el pocoyó) por ser los que acabaran con el terrorismo etarra.
Falsedad e hipocresía para conseguir votos.
Y tener que aguantar sus insultos. A pesar de que ellos también firmaron indultos y acercamientos (muchos de ellos firmados por el propio Rajoy cuando se rascaba los huevos como ministro del interior). Y también negociaron, como lo hicieron todos los gobiernos de la democracia.
Como el proceso de disolución de los etarras es un proceso largo (que se lo pregunten a los ingleses y la porrada de años que les llevó la disolución del IRA), implica que también toca hacer concesiones. Unas concesiones que son las mismas que se plantearon durante las legislaturas de Zapatero, la llamada vía Nanclares. Aunque estos le cambien el nombre, sigue siendo la misma vía.
Y claro. Los perros rabiosos que se lanzaban a la yugular del anterior gobierno piden lo suyo y gritan "traidores" cuando los suyos hacen lo mismo que los otros.
¿Se han dado cuenta ahora de que el PP usó a ciertas asociaciones de víctimas del terrorismo para sus intereses electorales?
Deberían aprender de la experiencia. Pero no debieron sacar conclusiones, ni cuando repitieron la jugada con los peones negros y sus pajas mentales sobre el 11-M. Mientras que les fueron útiles para atacar al gobierno de ganar con trampa se les hacía la cama. Luego, cuando ya estorbaban y todo el mundo normal (excepto los del Mundo y otros medios falangistas) seguían riéndoles las gracias conspiranoicas, pasaron de ellos como los apestados que son.
Así tenemos a seres despreciables como Alcaraz, cuya miseria moral asqueó hasta a los mismos que le jaleaban en la oposición, que babea "traición" cuando el PP-gobierno dice y hace lo que el PP-oposición consideraba un pacto y alianza con los etarras: transferencia de instituciones penitenciarias al gobierno autonómico o la ausencia de petición de perdón a las víctimas como paso previo al acercamiento.
Según el degenerado moral Alcaraz esto es parte de una estrategia para que las competencias sobre los etarras estén en manos del actual gobierno proetarra como el PSE, para culminar con un gobierno directo de ETA en Esukadi.
Y ¿qué dice Rajoy y su opusdeísta ministro del interior? Pues la vieja mentira, ya ridícula, de que ni han negociado antes ni negociarán ahora (¿entonces qué fueron aquellas conversaciones que el propio Aznar dijo había autorizado en Suiza?).
El Plan Integral de Reinserción parece que sólo exige romper con ETA, y nada de colaborar con la justicia ni pedir perdón a las víctimas. Según dijo en su momento el opusdeísta ministro del interior deberían romper con ETA de una manera "clara, solemne y pública".
¿Tal vez se refería a un auto de fe, con los etarras vestidos de nazarenos y renegando de ETA con una biblia en la mano?
Porque la vía Nanclares, exigía el acatamiento del código penal de 2003: Se beneficiarían del acercamiento si rechazaban la violencia, se desvinculaban de la banda, pedían perdón a las víctimas, pagaban las indemnizaciones con las que eran condenados y colaboraban con las autoridades.
¿Por qué ahora se les exigirá menos para ser acercados?
El caso es que hasta el 20 de octubre de 2011 (cuando ETA anunció el fin de sus actividades terroristas) se habían acogido a esa vía 20 presos. Desde entonces ninguno más, posiblemente porque pensaban que habría amnistías, indultos y acercamientos colectivos.
Con el nuevo plan hay dos fases. La primera es de acercamiento, pero sin cumplir todos los requisitos señalados en el código penal de 2003. Bastará rechazar el terrorismo.
Con eso se produce el acercamiento, que no le llaman así. El nombre oficial es asistencia a "aulas de convivencia" que, oh casualidad, están en Nanclares, o en otras cárceles cerca (o incluso dentro) de Euskadi. En la anterior legislatura se les llamaba "talleres de convivencia". Está clara la innovación de PP, ¿no?
El anuncio de ese plan no sólo soliviantó a los perros rabiosos. También a UPyD, que con el habitual mesianismo de su lideresa se quejaba de que dicho plan era un castigo contra ella por pedir la ilegalización de Amaiur y Bildu.
¿Cómo vamos a acabar de verdad con el terrorismo mientras esta gente ande metiendo las narices de esta manera?
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