Bueno, realmente cuatro. Es que dado que el gobierno no tiene ningún problema en decir una cosa y luego otra distinta, pues yo no voy a ser menos.
La primera es un clásico de siempre: ¿quién cuenta a los manifestantes, el vendedor de de los cupones de la ONCE?
Sólo un ejemplo: En Barcelona, según los convocantes, 800000; según un periódico, 275000; según la guardia urbana, 80000.
Carallo, entre 800000 y 80000 hay una diferencia que hasta Rompetechos vería.
Creo que, para estar todos contentos, deberíamos dejar que contasen los que lo hacen en las manifestaciones de los anti-abortistas. Así, siempre saldrían millones de participantes y viva la pepa.
O mejor todavía, juntarlos a todos los que cuentan y hacer un club de la comedia con sus explicaciones.
La segunda es una muestra más de la imbecilidad innata de los políticos. Como al gobierno (y a la prensa del régimen) no le gusta esto de las masas protestando, contra ellos, claro, hay que hacer dos cosas: la prensa del régimen destacando por un lado la baja participación y, al mismo tiempo, la cantidad enorme de salvajes y maleantes que causaron destrozos millonarios (y ambas cosas en la misma página); y los ministros afectados, haciendo algún paripé, con cara de "¿qué me dice usté, una huelga general? ni me había enterao, jajaja".
Y dicho y hecho: la portavoz leyendo notas de prensa como si estuviera leyendo un cuento infantil en una guardería; la vice Sáez y la despido-libre Báñez que, sin que sirva de precedente, dejaron sus coches oficiales y se fueron ANDANDO a un restaurante de medio pelo (14€ el menú). Aparte de que hasta un paramecio se daría cuenta de la hipocresía de tal comportamiento, estoy completamente seguro que los 14€ se los cargaron a las cuentas de sus ministerios.
La tercera tontería es la de saber si la huelga fue un éxito o no. Porque está claro que no nos podemos fiar de los que cuentan manifestantes, ni de los que ponen fotos tramposas en las portadas para aparentar que no fue nadie.
Así que lo que se suele hacer es ver el descenso en consumo eléctrico y compararlo, ¿con qué? Pues ahí también se puede hacer trampa. Porque si se compara con un día laboral sin huelga, la diferencia no es muy grande: los que no van a trabajar también consumen electricidad y muchas empresas apenas reducen su consumo global haya o no huelga.
El caso es que la comparación más razonable parece ser con un día festivo, en el que las empresas sí están cerradas y su consumo se reduce de forma significativa.
El consumo global bajó un 15-16% (con extremos de 21 y 13%), que es similar al descenso que hay en un día festivo.
Se puede comparar también con la anterior huelga general, que fue en 2010, contra el gobierno Zapatero (esa huelga que la vice Sáez [¿o fue multi-tarea Cospedal?] dice que no hubo) con un descenso del 14%. Por cierto, Zapatero no rectificó.
Y se puede comparar con la anterior de la anterior huelga general, allá por 2002, contra el gobierno de Aznar, cuando el consumo descendió un 20'5%. Por cierto, Aznar rectificó.
Y la última tontería es también otra muestra más del talante del PP. Porque en esta huelga general, por primera vez, el secretario de estado de seguridad ordenó que se hiciera aterrizar al helicóptero que transmitía la señal en directo a las televisiones españolas y extranjeras.
Por motivos de seguridad, parece ser que AENA autoriza la presencia de un helicóptero (además de los de la policía) para que capte imágenes que se distribuirán por las teles. Todas reciben la misma señal.
El caso es que el gobierno parece que, en su campaña de deprestigio y demonización de los sindicatos, no quería que se tuvieran imágenes del conjunto de la manifestación de Madrid.
¿Por qué motivo se manda aterrizar al helicóptero que transmitía la huelga general y no se hizo lo mismo cuando transmitía las manifestaciones anti-abortistas o la visita del papa?
Será la patita ultra, que asoma cada vez más.
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