Lo digo, no por lo que hacen los políticos, que tienen claro que somos completamente gilipollas, sino por nuestro propio comportamiento.
Según un estudio de una empresa de trabajo temporal, en los últimos dos años el llamado "presentismo" laboral pasó del 45 al 85%. O sea, que el 85% de los encuestados dicen hacer más horas de las que les pagan.
¿Por qué? Un 24% porque la carga de trabajo aumentó al reducirse la plantilla (muestra de lo mucho que les gusta a los empresarios contratar, en vez de despedir y hacer trabajar más a los que quedan). Y un 60% porque aunque no tenga más trabajo, tiene miedo de que les despidan.
Vaya, y ahí lo de que nos estamos volviendo tontos, un 60% cree que si no tiene el culo en la oficina más horas de las que le pagan les van a echar. Así que a quedarse aunque luego se esté leyendo el Marca en el ordenador.
El caso es que en ese mismo estudio se dice que el absentismo ha bajado, aunque el dato de partida tampoco era tanto: en 2010 había 24 bajas por cada 1000 trabajadores, frente a 30 bajas cada 1000, en 2007; y las ausencias no justificadas pasaron de las 0'5 horas/trabajador en 2007 a 0'2h/trabajador en 2011.
Y nos estamos volviendo tontos porque cuando los mierdas de la CEOE dicen que somos unos vagos, que nos escaqueamos a la mínima y que alargamos las bajas, en vez de irnos a Laponia, nadie, nadie les llama lo que se merecen después de conocer estos datos.
Pero lo que funciona es la propaganda mentirosa sistemáticamente repetida hasta que se incrusta en nuestro pensamiento. Y así no es raro escuchar a completos imbéciles, casi siempre amorrados a una barra de bar, despotricando contra los sindicatos o lo bien que viven los demás sin dar un palo al agua.
Y más triste todavía. Cuando el jefe de turno te dice que menos aires que para tu puesto tiene a cientos esperando, bajas la cabeza y aceptas. Efectivamente, porque el paro es del 46% en los menores de 25 años con estudios básicos. Carne de cañón para los nuevos contratos salidos de la reforma laboral de la ministra que nunca a trabajado en una empresa privada. Carne de cañón sin perspectivas ni formación para aspirar en la vida a algo mejor que repartidor de paquetes. Carne de cañón para usar y tirar, porque siempre habrá "cientos como tú esperando".
Y nosotros tan tontos como para creerles y, lo que es peor, aceptar sus condiciones.
Porque en otros países se hace de otra manera. Y en vez de estar calentando la silla, los trabajadores están mejor pagados que aquí y se van para sus casitas entre las 5 y las 6 de la tarde. No como aquí que la media sale casi siempre entre las 6 y las 7. Y encima tienen una productividad más alta que nosotros.
Y no sólo es este constante aceptar las ideas económicas de una derecha clasista e insaciable. Sino que también aceptamos sin crítica su adoctrinamiento moral.
Porque a todos nos da especial asco los casos de agresores sexuales reincidentes. Y la gente despotrica contra una justicia que permite que entren por una puerta y salgan por otra. Y se hacen manifestaciones y se termina acusando por rumores.
Y el caso es que la tasa de reincidencia global entre los presos es un 40%. Y la tasa de reincidencia entre los agresores sexuales es del 5'8%. Sí, casi 8 veces menos. Pero son esos reincidentes los que salen en los telediarios y las tertulias, no el 94% restante que cumple sus condenas y no vuelve a delinquir.
Y cuando el tapado Gallardón asoma su patita ultra diciendo sandeces sobre el aborto y las mujeres, nadie le dice que no necesitan su machista amparo para tomar sus propias decisiones.
Porque el 53'8% de las mujeres que abortaron en 2010 ya madres, no lesbianas rojas folladoras. Porque el porcentaje de mujeres desempleadas que abortan pasó del 15% en 2007 al 22% en 2010.
Porque lo gobiernos de derechas siempre han sido anti-abortistas, pero nunca han dado facilidades económicas y asistenciales para favorecer una maternidad-paternidad responsable.
Promulgar medidas machistas para que las mujeres se queden en casita con sus labores, no favorece tener hijos. Dejar la educación en manos de los talibanes cristianistas, no ayuda a tener una sexualidad sana y responsable.
Todas estas ideas son obvias y deberían ser supuestos de partida, no temas de discusión.
Pero es que estamos agilipollados. Eso es lo que busca la derecha: rebaños bien domesticados.
La decencia y la ética por el retrete. Que hay cientos como tú esperando.
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