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Esta es la portada del NYT de hoy en la que se ve una foto de los vándalos en Barcelona.
Y digo vándalos con intención. Porque la pregunta a mi me parece pertinente.
¿Son estos los verdaderos anti-sistema?
Viendo su afición a romper, golpear y quemar, me recuerdan más bien a las juventudes nazis de Hitler, a las juventudes fascistas de Mussolini, a las juventudes falangistas de Franco, a las juventudes del IRA, a las juventudes de Jarrai.
O sea, a las juventudes ultras que siempre han sido lo mismo. Vándalos, agitadores profesionales, cobardes que montan la bronca y huyen. Que sólo actúan si van en manada.
Sospecho que este comportamiento "profesional" a quien verdaderamente beneficia es al mismo sistema, que así puede calificar a todos de violentos y radicales. Y así desviar la atención de los verdaderos problemas.
Es más, sospecho que su aparición estaría fomentada por ese mismo sistema que dicen atacar.
Los verdaderos anti-sistema, los que quieren crear un nuevo paradigma que acabe con la perversión en que los de siempre han convertido a la democracia, los que aportan nuevas ideas, los que son de verdad solidarios y piensan no sólo en el ahora sino en el futuro, quedan deslegitimados por la acción de estos vándalos.
Y las ideas, y las críticas, quedan aparcadas porque primero tienen que justificar que ellos no son esos ultras, profesionales de la bronca y el destrozo.
Eso pasó con el 15M. Hasta que no se vio ciertamente que eran personas desvinculadas de los quema-contenedores y rompe-escaparates, no tuvo verdaderamente aceptación popular.
Otra cosa es que la policía reciba órdenes de los derechistas que nos gobiernan de repartir estopa principalmente a siniestro. Porque una cosa es casi segura: la policía no actúa de forma tan contundente y violenta sin recibir órdenes. Y todos sabemos que los que dan las órdenes ahora vienen de la gloriosa Brigada Político-Social.
Y otra cosa es que las masas actúan de forma irracional en situaciones de tensión. Sobre todo una masa de jóvenes que igual reclaman contra los bancos que se van de botellón con la paga que les dan los padres. Unos jóvenes acostumbrados a estar hasta las tantas en la calle desde que tenían 12 años. Que siempre tuvieron lo que pidieron (videoconsola, ordenador, televisión) sin aprender a luchar por lo suyo. Que son capaces de ocupar un rectorado y quemar a un indigente.
Bueno, creo que me he pasado un poco con la demagogia.
Lo que sí está claro es que los verdaderos anti-sistema no van por ahí quemando contenedores ni cortando carreteras para que los demás se "solidaricen" a cojones con sus ideas (por cierto, una costumbre muy habitual esa de joder a los demás cuando uno está jodido).
Los verdaderos anti-sistema piensan en futuro, en que la situación actual tiene que dar un cambio completo, pero no necesariamente traumático, ni, nunca, mediante métodos violentos.
Porque entonces nada nos distingue de las juventudes hitlerianas, franquistas, del IRA o de Jarrai. Y somos bien distintos de esas hordas fascistas.
Tenemos que dejarlo bien claro.
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