De las tres causas abiertas contra Garzón, en una fue absuelto, en otra prescripción y en la de Gürtel, expulsión de la carrera judicial. Esta última fue la primera, con la que se consiguió el objetivo de apartarlo y hacerle ver quién manda.
Y ahora el efecto secundario. Resulta que al perder su plaza en la Audiencia Nacional, por reglamento entra en ella automáticamente un juez adscrito a otra sala (no el sustituto de Garzón en su misma sala).
El caso es que el adscrito ese es un juez que hace bien poco tenía un cargo político en la Comunidad de Valencia en plena orgía Gürtel (era el director general de Justicia con Camps, por lo que debía estar enterado de todo lo que se cocía, ¿no?).
Es decir, que un alto cargo durante la época Gürtel, tendrá que llevar el juicio de los acusados de la Gürtel.
Esta es una magnífica ocasión para que ese juez demuestre su ética absteniéndose voluntariamente de participar en ese proceso dada su evidente contaminación.
Conociendo cómo se las gasta esta gente, a mi no me parece muy probable que lo haga.
También queda la opción de que sea recusado por alguna de las partes. Y dado que su recusación la tendrían que ver los de siempre, tampoco parece muy probable que se le apartara.
En fin. Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas, ay dios.
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