Ya está el flamante nuevo gobierno aplicando sus medidas para acabar con la crisis (en vista de que la condenada no se acabó sola de miedo ante la enormidad de estadista de Rajoy). Unas medidas que no se toman en serio en Europa, pues consideran que así no se aumentan los ingresos del Estado.
Las primeras, como siempre, ponen de manifiesto las mentiras de la derecha durante la campaña electoral.
Pero vayamos por partes, porque antes de lo de subir esos impuestos que juraban jamás subirían, está la medida inteligentísima de reducirles (no congelarles) el sueldo a los funcionarios y un intento de reducir también el número de trabajadores laborales de la administración central (supongo que serán los contratos laborales, porque a un funcionario no lo despide ni dios).
Curiosa medida que yo animaría a ampliar a lo siguiente: que practiquen con el ejemplo y los ministros que son funcionarios (creo que 11) renuncien a sus plazas.
Ah, no, ellos no. Qué se creerán estos rojos, que bien que se ganaron sus plazas. Los funcionarios vagos son los demás.
Otra de las medidas que se han apresurado a tomar, y que apenas parece haber tenido repercusión, muestra bien a las claras la ideología de esta tropa.
Recapitulemos: Al final de la pasada legislatura se aprobó colocar un busto de Azaña en un lugar preferente del Congreso de los Diputados. Pues aprovechando que el PP tiene mayoría absoluta en la Mesa del Congreso (incluyendo el puesto que le regalaron a los derechistas catalanes) lo han retirado. No sólo eso sino que parece que ni tan siquiera tuvieron la cortesía de avisar a los otros representantes en la Mesa de los demás grupos parlamentarios.
Es la ideología que hace nombrar a un ministro del interior (con competencia en asuntos religiosos) a un integrante de la secta Opus Dei. Es el mismo que montó el pollo con lo de la placa a la "mártir" Sor Maravillas que tanto le gustó a Bono. También los ultras anti-abortistas ya han sacado fotos del muchacho este participando en sus manifestaciones. Y siempre se manifestó muy indignado por eso de la Memoria Histórica (que bien se acuerda él de lo bien que se vivía con el bondadoso y católico Franco).
Una ideología que permite nombrar ministro de defensa a un empresario de la venta de armas. Aunque lo de este muchacho tiene más juego. Porque la empresa para la que trabajaba, fabricaba bombas de racimo. Unas bombas que el anterior gobierno prohibió, por lo que esa empresa demandó al Estado reclamándole 40M€ por no poder haber vendido esas bonitas bombas. Por cierto, ¿se olvidará esa empresa ahora de la demanda o, más gracioso todavía, su antiguo empleado les va a dar la razón y darles ese dinerito?
Pero no se vayan todavía que aún hay más. Porque resulta que esa empresa había anteriormente vendido bombas de racimo a Gadafi y los ultras del PP (sí, con Martínez-Pons como voz solista) se ensañaron con la por entonces ministra para pedirles cuentas de ese negocio.
Efectivamente, resulta que protestan contra la venta de bombas de racimo a Gadafi (¿no era muy amigo de Aznar?) pero no porque les parezca inmoral vender ese tipo de armar, sino para atacar a la ministra. Y ahora nombran ministro a uno de los responsables de esa venta.
De locos, sino fueran los del PP.
¿Y qué decir del ministro de industria, energía y turismo? Tertuliano habitual de la fascista Intereconomía, donde dan botes de alegría por el ascenso de "nuestro jefe" (supongo que esperarán que les dé el dinero que tanta falta les hace para subsistir). Por cierto, fue a ellos a quienes les concedió una de sus primeras entrevistas, con la excusa de despedirse de sus amiguitos.
¿Y el flamante ministro de asuntos exteriores? Parece ser que uno de sus mayores logros fue participar hace algunos añitos en el denominado grupo intelectual de los "jóvenes turcos" que conspiraban contra la UCD de Suárez por traicionar los principios del franquismo. Nada, pecadillos de juventud.
Mención aparte (que ya les tocará en próximos textos) a la parejita económica (ya parecen los del programa aquel de las parejas echándose picadas mutuamente, con lo de que mi déficit es más grande que el tuyo. Y el ministro del interior como contrapunto patético anunciando que el suyo es todavía más grande). Como adelanto, ambos fueron socios en una empresa de asesoría fiscal. Una asesoría que dicen se dedicaba a las grandes fortunas y grandes empresa, por supuesto a encontrar mejores modos de invertir sus dineros en beneficio de España, nada, pero nada nada de operaciones de contabilidad "imaginativa" y/o ingeniería fiscal para pagar menos impuestos.
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