The National Academies of Sciences, Engeneering and Medicine (https://www.nationalacademies.org/home) es un órgano consultivo USA (desde que en 1863 lo creara Lincoln) al que los presidentes, sobre todo si son tontos, apenas hacen caso.
También tienen su sección sobre Enfermedades infecciosas emergentes y las amenazas a la salud en el siglo 21. Entre los documentos que realizan están las llamadas consultas rápidas en las que responden a preguntas que se le hacen desde instituciones del gobierno.
En esta publicada el pasado 7 de abril, responden a 2 preguntas de la Oficina de Política Científica y Tecnológica (que pertenece a la Oficina Ejecutiva de la Presidencia):
- Cuál es la supervivencia del SARS-CoV-2 respecto a la temperatura y la humedad?
- Para esto se suelen hacer estudios de laboratorio en condiciones controladas.
- Las condiciones reales suelen ser bastante diferentes de las que hay en los laboratorios.
- Qué influencia tiene la estacionalidad en una posible reducción/rebrote de los casos?
- Para esto se suelen realizar estudios observando cómo varía la transmisión en diferentes lugares y épocas del año, buscando correlaciones (que no son causalidades) con los parámetros ambientales.
- Los ambientes reales tienen muchos parámetros de influencia (no sólo temperatura y humedad) que son difíciles de controlar y que no todos los estudios tienen en cuenta.
Por tanto, es complicado relacionar los resultados de ambos tipos de estudios.
ESTUDIOS DE LABORATORIO
Son pocos (a fecha de 7 de abril). Muestran hasta ahora que la supervivencia del SARS-CoV-2 a las altas temperaturas es muy reducida, teniendo gran influencia el tipo de superficie sobre la que esté el virus.
En uno de ellos, se comprobó que:
- Ya no había virus después de 30min a 56ºC y después de 5min a 70ºC.
- Respecto al tipo de superficie, no había virus:
- Después de 3h en papel.
- Después de 2 días en tejido.
- Después de 7 días en acero inoxidable.
- En las máscaras quirúrgicas había un 0'1% de la cantidad original en el día 7 (por lo que se pide cuidado especial para los trabajadores sanitarios).
En otro estudio de laboratorio, con partículas de 2 micras en forma de aerosol, a 23ºC y 50% de humedad relativa (condiciones habituales de laboratorio). En esas condiciones, y con resultados preliminares, SARS-CoV-2 tenía una mayor supervivencia que SARS-CoV-1, gripe, viruela del mono y el virus de la tuberculosis.
Un problema de los estudios de laboratorio es que los virus utilizados son de cultivo, cuya supervivencia seguramente será distinta de los virus reales. Hay que tener en cuenta que los virus reales van en un fluido humano (como la saliva, mucosidad nasal y secreciones del tracto respiratorio inferior, así como orina, sangre y heces).
En los estudios con el virus esparcido en forma de aerosol es muy importante controlar y variar de forma precisa la humedad relativa. Normalmente, los laboratorios suelen mantener una humedad relativa de 50-65%, lo que permite que el virus decaiga rápidamente. Pero la humedad relativa en muchos sitios de clima templado en invierno es del 20-40%, lo que favorece la supervivencia del virus. Por tanto, los resultados de los estudios de laboratorio deberían tomarse como los valores inferiores del intervalo.
También hay que tener en cuenta que las diferentes cepas de los virus pueden tener también diferente resistencia.
ESTUDIOS OBSERVACIONALES
Los estudios sobre la influencia estacional no son muy fiables (pocos datos, pocos factores, poco tiempo). Algunos resultados preliminares muestran que podría haber una menor eficiencia en la transmisibilidad al aumentar la temperatura y la humedad relativa, pero sin haber alcanzado la inmunidad de grupo de forma global esa disminución de la eficiencia no conllevaría una significativa reducción de las infecciones (si no hay otras medidas de salud pública al mismo tiempo).
Con el SARS-CoV y el MERS-CoV no se encontró influencia de la estación del año.
SARS-CoV-2 empezó en la temporada invernal en muchos países y hace apenas 4 meses, con un cambio de estación hace apenas 1 mes.
En China encontraron que:
- Cada 1ºC de incremento de la temperatura ambiente hacía que los casos diarios bajaran entre un 36 y un 57%, con la humedad relativa entre 67 y 85'5%.
- Cada 1% de incremento de la humedad relativa se correlacionaba con una bajada del 11-22% de los casos diarios, con la temperatura media entre 5 y 8'2ºC.
- Pero estas correlaciones no se mantenían homogéneos en otras zonas.
En otro estudio en China también encontraron que si aumentaba la temperatura y la humedad relativa disminuía la tasa de reproducción, pero R0 seguía siendo próximo a 2, incluso a las temperaturas y humedades más altas.
En un estudio fuera de China, sobre 121 países/regiones, encontraron que las mayores tasas de casos nuevos se encontraban en las zonas templadas (con el pico en las de 5ºC de temperatura media). Las zonas más cálidas y más frías, tenían tasas menores.
- Pero había mucha variación entre países de climas similares, por lo que la temperatura puede no ser el único factor importante.
Otro estudio tuvo en cuenta 310 zonas geográficas de 116 países también encontró una relación inversa entre la temperatura/humedad relativa y la incidencia de la COVID-19.
En otro estudio se compararon ciudades, encontrando que las que más incidencia tenían estaban en zonas de menor temperatura y humedad relativa (30-50ºN), lo que es consistente con otros virus respiratorios estacionales.
Otro estudio con países que tenían más de 12 días de datos encontraron que los países más templados tardaban más en doblar el número de casos. Eso implicaría que la transmisión sería más lenta.
Pero como se decía al principio, son estudios con muy pocos datos dado que apenas pasó tiempo. Además no tienen en cuenta factores tan importante como las diferencias en los sistemas sanitarios, la renta, el cumplimiento de las medidas...
Incluso hay otro estudio en China que no observa influencia importante del clima, sino que se precisarían otras medidas públicas para conseguir resultados positivos.
Australia e Irán tienen una gran incidencia de casos y, sobre todo los australianos, están en "verano". Así que aquí también puede pasar lo mismo cuando suban las temperaturas y la humedad relativa.
Pero queda la ya dicha falta de inmunidad de grupo a nivel mundial, por lo que los cambios estacionales a lo mejor ni se notan. Y la gripe estacional (que son epidemias/endemias) no vale de ejemplo. En los pasados 250 años hubo 10 pandemias de gripe. Si nos referimos a la estación que había en el hemisferio norte:
2 empezaron en invierno.
3 en primavera.
2 en verano
3 en otoño.
Todas tuvieron un rebrote alrededor de 6 meses después.
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