La propuesta de la UCS se basa en tres pilares, el primero de los cuales es:
LA ADAPTACIÓN CLIMÁTICA DEBE BASARSE EN CIENCIA RIGUROSA
Evidentemente, el conocimiento sobre el cambio climático y sus efectos va avanzando, por lo que cualquier acción que se tome debe usar la mejor ciencia disponible en cada momento. Por tanto, las acciones políticas en este campo son:
1. TENER EN CUENTA LAS PROYECCIONES SOBRE LAS CONDICIONES CLIMÁTICAS
Quedarse con las tendencias históricas ya no es una herramienta útil en la predicción de las condiciones futuras. Los cambios del pasado ya no son los que va a pasar, y quedarse con esas ideas hará que la preparación sea menor de la que se necesitará. Eso significa una mayor vulnerabilidad.
Evidentemente, las mejores decisiones se tomarán cuando se tengan en cuenta todas las tendencias: Las pasadas, las actuales y las previstas, porque así se tendrán todas las posibilidades, al comprobar cómo el clima está cambiando de una forma nunca vista.
2. USAR EL PENSAMIENTO BASADO EN SISTEMAS
Ya no se puede ignorar que vivimos en un mundo en el que todo está interconectado y lo que se hace a un sistema afecta a otros. Y hay que conocer esos mecanismos de afectación. Sobre todo porque lo que pensamos beneficioso para un sistema (p. ej. construcciones costeras para evitar inundaciones), puede desencadenar efectos perjudiciales en otros (p. ej, afectar a la flora y fauna en esa zona o en otras vecinas, terminando por causar daños a la pesca local).
3. AJUSTAR EL ALCANCE DE LA PLANIFICACIÓN A LA MAGNITUD DEL CAMBIO PREVISTO
Por tanto, se necesitan respuestas grandes y rápidas, pues el cambio también lo será. Afectará a millones de personas y no sólo en países pobres. donde podremos ignorarlos y abandonarlos a su suerte.
Los gobiernos deben incorporar los aspectos climáticos en sus decisiones para conseguir una mayor resiliencia futura en las comunidades, economías e infraestructuras. Pero también deberían estar preparados para cambios extremos y no previstos.
4. ENFOCARSE EN DECISIONES Y POLÍTICAS ROBUSTAS
En momentos de incertidumbre es cuando más se necesita una acción robusta, en el sentido de que sea capaz de funcionar en muy diversas condiciones. Tienen que ajustarse a los cambios previstos pero ser lo suficientemente flexibles para adaptarse, como mínimo, a los no previsibles pero más probables (el famoso qué es lo peor que puede pasar?).
Esta robustez, obviamente, no elimina los riesgos, pero mejora la confianza en que se están tomando las mejores acciones posibles para afrontar los cambios y no verse superados por las circunstancias.
5. CREAR OPORTUNIDADES PARA REVISAR Y CAMBIAR
Tal como se señaló antes, la ciencia no es estática, por lo que las acciones se deben cambiar a medida que la ciencia avance. Aunque los avances son que esto cada vez va a peor y queda menos tiempo para actuar (lo que los irresponsables negacionistas llama alarmismo climático, pero que no es más que el principio de precaución o prevención).
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