Según dicen desde el gobierno, respecto al mes de julio de 2011, el gasto público farmacéutico bajó un 24%.
¡Qué bien! Pero ¿cómo es que se consiguió esa reducción si el precio de los medicamentos subió un 36% (según los datos del IPC)? Pues se consigue porque con el copago ahora los ciudadanos pagamos un porcentaje mayor de ese gasto, que no se contabiliza en las cuentas públicas.
Por cierto, ese aumento del precio de los medicamentos contribuyó a que subiese la inflación desde el 1'9 al 2'2% (en su tasa anual).
Pero veamos otros cálculos: el descenso del consumo de medicamentos fue del 6% y el número de recetas dispensadas se redujo en un 7%. Aunque la ministra del ramo los eleva al 14 y 24% respectivamente.
Recordemos, los datos de la ministra sólo se refieren al mes de julio de 2012, comparándolos con julio de 2011.
Pero ¿qué pasó en junio? Pues pasó que ante el anuncio del copago hubo un acopio de medicamentos: el número de recetas en ese mes aumentó un 10% y el gasto farmacéutico creció un 4%. Por eso al mes siguiente se recetó y se gastó menos.
Así que el copago no favorece el ahorro, sino que traslada de bolsillo el gasto.
Según los expertos, la variación con el tiempo del número de recetas se ajusta bastante bien a una recta, por lo que es relativamente fácil saber cuántas recetas se podrían emitir en un determinado momento. Según esa previsión entre junio y julio "tocarían" unos 170M de recetas (sí, millones de recetas). En realidad hubo 157'5M, por lo que el descenso sería del 7%, no del 24% que dice la ministra.
En cuanto al gasto, hay que indicar que el descenso no se lo inventaron los derechistas del PP. Ya se viene produciendo desde 2009, cuando se implantó lo de los genéricos. Y la media anual de descenso desde entonces está en el 10%. Si se considera que por esas medidas ya se reduciría en un 4%, el copago derechista se queda sólo con el 6%.
Por último está la bronca con Euskadi. Allí no se aplica el copago, los muy separatistas, y les crece el gasto, dice la ministra. Claro que los de allí dicen que de eso nada, que ellos también redujeron.
¿La solución para que a la ministra derechista los números vascos digan que aumenta el gasto? Porque para manipularlos incluyeron, por primera vez, productos que aunque se venden en farmacia no son medicamentos (por ejemplo, pañales y cosas así).
No dejemos que la realidad nos impida tratar de gilipollas al populacho, pensaría la ministra. Así que a "cocinar" los números hasta que digan lo que yo quiero.
¿A esta también la echarán en la remodelación del gobierno como cortina de humo para tapar las condiciones del rescate? No hay problemas, ya tiene la pensión vitalicia asegurada.
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