Bueno, me estoy volviendo un poco político, porque de todo no. Va a ser de lo de siempre.
Y no será porque no intentemos cambiar, pero es que se empeñan y no hay manera. Cuando las elecciones en Andalucía, Rajoy retrasó la presentación de los presupuestos del 2012 (con sus bonitos recortes) para que el camarada señorito Arenas mostrase que es un fracasado nato cuando tiene que ganar por méritos propios. Una jugarreta que sentó muy al en Europa.
Y ahora que vuelve a haber elecciones en Euskadi y Galicia, otra vez. No sé cómo se lo montan por allí (a donde parece ser que Rajoy no va a mitinear) pero aquí en Galicia deben de pensar que somos gilipollas. Que haberlos haylos, no vayan ustedes a creer que todos los gallegos somos tan pillos y espabilados como Rajoy.
El caso es que después de estos meses de ir descubriendo las mentiras y las incapacidades de los que presumían que arreglaban España en dos patadas (¡ay, si les dejaran dar patadas de verdad!), todavía tienen la cara dura de pretender colarnos la misma mierda.
Después de haberles bajado el sueldo y empeorado sus condiciones laborales, Núñez Feijoo dice, ya en plena campaña electoral a cargo de la Xunta, que no volverá a bajarle el sueldo a los funcionarios (por lo menos hasta que gane las elecciones). Además, estoy seguro que en su visita a Madrid antes de convocar estas elecciones fue a pedirle a Rajoy que esperase para tocar las pensiones (que son muchos votos de pensionistas los que hay en juego).
Pero eso ya se sabía. Lo que es increíble es que el rebaño pepero no caiga de la burra y prefiera hundirse en la mierda antes que votar a otros.
Lo que sí ya no se comunicó tanto fue otra tragada de Núñez Feijoo. Resulta que una de las maneras de reducir gasto que se le ocurre a esta gente tan "liberal" es la de querer reformar la Ley de Bases del Régimen Local, que regula el funcionamiento de los ayuntamientos. La idea, por llamarle algo, era limitar al 0'6% del presupuesto de los concellos lo que se podían levantar alcaldes y concejales.
Hombre, así a bote pronto hasta parece una buena idea, sobre todo por la cantidad de casos de chorizos que siendo concejales de fiestas cobran como si fueran a acabar con el hambre en el mundo. Es más, en las grandes ciudades se llega a dar el caso que sólo el alcalde se levanta casi el 5% de todo el presupuesto.
Pero no hay que fiarse de estos derechistas. Porque además de esa medida claramente populista (a fin de cuentas son los de derechas los que siempre se han pirrado por la poltrona y la pasta, ¿no?), también se quieren meter otras reformas más políticas: reducir el número de concejales en un 30% (¡ay si pudieran ser los de la oposición!) y transferir competencias de los ayuntamientos a las diputaciones (todas en manos del PP, creo).
Y esta reforma ya se ha aparcado. ¿Por un arranque de decencia? Ni de coña.
Recordemos que Núñez Feijoo es de los del "birrete", pero necesita a los de la "boina" para acarretar votos en el rural. Así que ni se le ocurra reducirles el pastizal que se llevan alcaldes y concejales y demás caciques locales.
Será gracioso verle echar sapos y culebras contra Mario Conde (un ex-convicto que está inhabilitado para manejar dinero, pero que no tendría ninguna limitación para ser presidente autonómico. Para que digan que la cárcel no reinserta), y UPyD. Pero luego no tendrá ningún problema en aliarse con ellos (sobre todo con Conde, mimado de los caciques ourensanos) si los precisa para mantenerse en la poltrona. ¿Habrá pacto secreto?
Es la coherencia de la derecha. Una coherencia que les permite, desde el gobierno, alabar lo que criticaban desde la oposición. Y no me refiero a soltar etarras (que ya lo hacían con Aznar). Sino a algo más simple, y por tanto, más significativo de su miseria moral.
Recordemos (algo que no les gusta nada): Con Aznar se planificó un transvase del Ebro para regar campos de golf y mega-urbanizaciones en la costa mediterránea (y de paso enriquecer a los del ladrillo recalificando miles de hectáreas) que luego Zapatero paralizó. La nueva idea del gobierno de rojos y fulanas era construir plantas desalinizadoras.
Entonces apareció el señorito Cañete (actual ministro [contra] de medio ambiente, además de agricultura y alimentación) hablando de que cuando volviera a gobernar el PP el trasvase sería un "paseo militar" y el gilipollas mamporrero de González Pons (pobre, tantos servicios como perro rabioso y ahora ni se lo agradecen como merece) profetizando que esas plantas dealinizadoras eran las "nucleares del mar".
Por no hablar del chorizo Camps en Valencia y el presdente autonómico del PP en Murcia, que boicotearon todo lo que pudieron la construcción de esas plantas.
¿Y qué pasa ahora que gobierna el PP? Pues resulta que es tal la sequía que no hay agua suficiente en el Ebro para trasvasar. Así que no quedó más remedio que usar las "nucleares del mar". Es más, el delegado del gobierno en la mancomunidad de canales llegó a decir que usar esas desalinizadoras había sido la mejor solución.
Lo que decía: son la coherencia personificada.
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