Mi padre es un anciano de más de 80 años, que por su trabajo está casi sordo. Sólo usa el teléfono para contestar mis llamadas periódicas para saber de su salud. Y poco más. A lo mejor menos de diez llamadas realizadas al año.
El caso es que hace unos años, debido a unos vendedores liantes, consiguieron convencerle de que apuntándose a otras compañías conseguiría ahorrar en su factura de teléfono. La verdad es que la culpa fue de él, por ser tacaño. ¿Qué ahorro vas a tener si no llamas?, le dije. En resumen, que además de pagar la línea a Telefónica, pagaba a otras 2 compañías por realizar llamadas. Como buen cabezón, tardó dos años en darse cuenta del timo. Y el verano del 2007 decidió darse de baja de esas 2 compañías. Con una no tuvo ningún problema. Pero con ONO no.
Se dio de baja por teléfono y por fax, y, según mi consejo, solicitó en su banco que no aceptasen más facturas de ONO correspondientes a períodos posteriores a la formalización de esa baja.
¡Cuánta razón tenía con lo del banco! Los chorizos de ONO siguen (sí desde el verano de 2007) mandándole facturas (de 9€) cada dos meses (nota para los picapleitos engominados de ONO: ¿no será delito la emisión de facturas falsas?) a las que últimamente se añaden cartas amenazantes.
En esas cartas amenazan a un viejo pensionista de 84 años con cortarle la línea de teléfono (¿qué línea le vais a cortar si está con otra compañía y la línea es de Telefónica?) e incluirle en una lista de morosos (¿les tengo que decir lo mucho que le preocupa eso a mi padre, que tiene unas ganas locas de empezar a pedir créditos e hipotecas, o comprarse coches de lujo?).
¿De verdad no tienen nada mejor que hacer que pretender robarle a un viejo 9€ cada dos meses? Sepan que no les va a pagar y que cualquier acto por su parte (vaya, escribo como si me leyeran) será respondido con una demanda por intento de estafa. ¿Se imaginan las noticias en los periódicos?
ONO quiere robarle 9€ a un pensionista que hace casi un año se dio de baja de su servicio.
Por favor, dedíquense a cosas más interesantes y cumplan la ley. Mi padre se dio de baja en el verano de 2007. Déjenle en paz.
El caso es que hace unos años, debido a unos vendedores liantes, consiguieron convencerle de que apuntándose a otras compañías conseguiría ahorrar en su factura de teléfono. La verdad es que la culpa fue de él, por ser tacaño. ¿Qué ahorro vas a tener si no llamas?, le dije. En resumen, que además de pagar la línea a Telefónica, pagaba a otras 2 compañías por realizar llamadas. Como buen cabezón, tardó dos años en darse cuenta del timo. Y el verano del 2007 decidió darse de baja de esas 2 compañías. Con una no tuvo ningún problema. Pero con ONO no.
Se dio de baja por teléfono y por fax, y, según mi consejo, solicitó en su banco que no aceptasen más facturas de ONO correspondientes a períodos posteriores a la formalización de esa baja.
¡Cuánta razón tenía con lo del banco! Los chorizos de ONO siguen (sí desde el verano de 2007) mandándole facturas (de 9€) cada dos meses (nota para los picapleitos engominados de ONO: ¿no será delito la emisión de facturas falsas?) a las que últimamente se añaden cartas amenazantes.
En esas cartas amenazan a un viejo pensionista de 84 años con cortarle la línea de teléfono (¿qué línea le vais a cortar si está con otra compañía y la línea es de Telefónica?) e incluirle en una lista de morosos (¿les tengo que decir lo mucho que le preocupa eso a mi padre, que tiene unas ganas locas de empezar a pedir créditos e hipotecas, o comprarse coches de lujo?).
¿De verdad no tienen nada mejor que hacer que pretender robarle a un viejo 9€ cada dos meses? Sepan que no les va a pagar y que cualquier acto por su parte (vaya, escribo como si me leyeran) será respondido con una demanda por intento de estafa. ¿Se imaginan las noticias en los periódicos?
ONO quiere robarle 9€ a un pensionista que hace casi un año se dio de baja de su servicio.
Por favor, dedíquense a cosas más interesantes y cumplan la ley. Mi padre se dio de baja en el verano de 2007. Déjenle en paz.
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